TEORÍA CINEMATOGRÁFICA

Resumenes y teoría para entender mejor el cine


La importancia de la teoría cinematográfica

Empecemos con una pregunta: ¿para qué necesitamos la teoría cinematográfica? ¿No es más profundo el contacto directo con la obra sin filtros analíticos, teóricos u otros factores que nos condicionen el visionado? No os voy a negar las objeciones, porque algo de razón hay en ellas. Pero también es cierto que este acercamiento inocente y virginal tiene sus limitaciones, como cuando escuchas una canción en otro idioma y te conmueve, pero no tienes ni idea de lo que dice la letra. Aunque la metáfora es limitada, puede servir pensar en la comida. En un restaurante de alta cocina, cualquiera puede disfrutar de los sabores sin entender de técnicas culinarias, aunque quizá no sepa explicar por qué le gusta un plato, o qué causa las sensaciones que siente. En cambio, alguien que sabe de cocina, puede identificar ingredientes, técnicas y combinaciones, captar matices y profundizar mejor en la experiencia, incluso intentar replicarla después. Pues algo parecido creo que pasa con el arte.

No obstante, la importancia de la teoría va más allá de la propia experiencia subjetiva. Un público formado hace crecer al cine. Hay varios momentos en la historia de séptimo arte en los que se ha dado una alta correlación entre la calidad de las películas y la calidad de los críticos, analistas y teóricos de cine. Las grandes revoluciones de la imagen de los años 60 y 70 no se entienden sin que una serie de pensadores (Walter Benjamin, André Bazin, Siegfried Kracauer…) hicieran un esfuerzo mayúsculo por entender la relaciones entre cine y realidad. La nouvelle vague nunca hubiera existido sin las bases teóricas de los Cahiers du cinema. Incluso me atrevería a decir que Antonioni, Fellini, Bergman o Godard nunca hubiesen llegado a ser lo que fueron sin una base teórica previa y en paralelo. Y ya no hablemos de Tarkovsky, que elaboró él mismo su propia teoría. Sin embargo, igual que un crecimiento en los espectadores eleva, también se puede deducir que la crisis del cine actual proviene en parte por la crisis teórica contemporánea.

El cine volvería a tener importancia ontológica si realmente creyéramos en ella. Si perdemos la fe en el arte, quedará profanado a mero entretenimiento. Profundizar de verdad en un arte requiere un esfuerzo y una apertura de espíritu que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Por eso, la tendencia actual es a empezar siempre de nuevo con teorías que nieguen o rompan todo lo anterior. Sinceramente, creo que frente a estas arenas movedizas a las que nos está llevando el relativismo, lo que nos puede salvar es volver a las ideas clásicas. Volver a las categorías de la Belleza, la Verdad y el Bien. Ver el cine como una epifanía, una manifestación de la esencia de las cosas. Esto no es ser anticuado ni retrógrado, sino volver a la esencia del arte y construir sobre cimientos sólidos. Como lo hizo André Bazin, como lo hizo Andrei Tarkovsky. Y por eso me parece que sus dos obras capitales (¿Qué es el cine? y Esculpir en el tiempo, respectivamente) son unos potentes faros que nos permiten iluminar y juzgar ordenadamente el resto de la teoría cinematográfica. Solo desde la óptica del cine como arte se puede comprender bien, por ejemplo, qué es el lenguaje cinematográfico, y también las posibilidades de reinterpretar el lenguaje audiovisual, de saltarse las normas, para llevar el arte más allá de sus límites.

Las películas nos hablan, pero tenemos que ejercitar nuestra mente y disposición para entender su idioma. Como bien dice Jesús González Requena, “una película es un campo que uno explora, cuanto más profundas sean las herramientas que uno maneja, más profundamente puede penetrar en el corazón de esa película (más cosas puede decir sobre ella y probablemente con mayor precisión)”. De ahí la importancia que tiene la teoría cinematográfica dentro de esta página web. Por eso, con esta sección, mi intención es acercar al lector a textos fundamentales sobre el cine, para que pueda volver a la esencia, y así redescubrir con ojos nuevos y espíritu renovado lo sublime y bello que puede llegar a ser el séptimo arte.

*Esta introducción es un resumen del artículo de opinión Volver a la esencia