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Terror mainstream bien hecho


Crítica Weapons: terror mainstream bien hecho

Si hay una película de terror mainstream que este año ha sabido ganarse a todo el público, esa es Weapons. Su director, Zach Cregger, conocido por la inquietante Barbarian —una cinta que arrancaba con fuerza y muy buena ambientación, pero que se desinflaba a medida que avanza— regresa ahora con una propuesta más madura, ambiciosa y mejor resuelta.

La historia parte de un misterio inquietante: todos los niños de una clase, menos uno, desaparecen una misma noche a las 2:17 tras salir corriendo de sus casas. Y lo mejor para poder disfrutarla es no explicar nada más de la trama (ojo, que hay tráilers que hablan de más). Weapons, a pesar de que se ha promocionado como una película de terror, su parte más sólida es el suspense y el thriller, que es lo que vertebra la trama de más de la mitad del metraje. Pero, igual que pasaba en Longlegs, hay un momento en el que se desvela un personaje clave y a partir de aquí pasa a predominar el terror, dejando de lado la investigación. Sin embargo, a diferencia de Longlegs, el terror va relativamente acompañado por momentos pseudocómicos, que, aunque la verdad es que mucha gracia no es que hagan, al menos alivian lo que son las escenas más fuertes. Por ejemplo, hay un par de escenas realmente gores, pero un tanto exageradas, y que, por la situación, provocan más alguna sonrisa que verdadera perturbación (por si hay alguien sensible, una de ellas involucra a niños, por si sirve de algo la advertencia).

Pero lo que más me ha gustado de Weapons es la estructura del guion. La película está dividida en 6 capítulos que van mostrando a distintos personajes, y, mediante sus historias, va revelando progresivamente las piezas del puzle para que poco a poco vayamos resolviendo el misterio. Lo mejor de esto es el arte que tiene el guion para cortar cada historia en su momento de máxima tensión. Y así, pasando página a otro capítulo distinto, son los nuevos personajes los que van desvelando todos esos huecos de la trama que ha ido dejando el director expresamente en los capítulos anteriores. De esta manera, la historia va creciendo tanto por acumulación, como por la resolución de todo lo anterior, visto desde un nuevo punto de vista.

Si hay un capítulo que me ha gustado especialmente, este ha sido el de James (el 4º). Por la peculiaridad de este personaje, el capítulo arranca con un ritmazo tremendo, que después, en un momento dado (cuando entra a una casa), se para en seco y empieza a estirar y ralentizar mucho esos momentos de calma. Este contraste te pone totalmente alerta, generando una tensión mayor que la que había conseguido en las escenas de terror de los capítulos anteriores. El 3º y el 5º capítulo, el de Paul y el de Marcus, para mí han sido los más flojos, ya que son los que menos aportan a la trama. El 3º porque carece de escenas propiamente de terror. Y en el caso del 5º, desvela cosas un poco a la ligera, y tiene algunos momentos un tanto ridículos (la verdad es que el personaje clave de la historia me ha fallado un poco, no lo he sentido realmente terrorífico como sí que lo eran Longlegs, u Oliver en la reciente Devuélvemela). Por suerte, el último capítulo se recupera para poder culminar con un bloque de terror un tanto más sólido.

Hay escenas de terror que sí que están muy bien conseguidas. Al principio sí que abusa un poco del recurso de los sueños (o pesadillas, más bien), y, aunque las secuencias con jumpscares están muy bien construidas, especialmente cuando el golpe fuerte viene una vez pasada la pesadilla y en lo que aparenta ser un momento calmado tras la tormenta, el recurrir a sueños le resta un poco de coherencia a la historia. Porque hay otros momentos que sí que están realmente bien y son originales, como el de la historia de James, o una escena en la que se va abriendo muy poco a poco una puerta y vamos descubriendo lo que hay en la habitación al mismo ritmo. Esto está bien integrado en el argumento y no necesita recurrir a elementos externos u oníricos para crear esa atmósfera de terror. Aunque, como ya he comentado, lo que sostiene la película en su primera mitad es el thriller, conseguido principalmente dejando huecos vacíos en el guion que se tienen que ir desvelando.

También me ha parecido interesante el prólogo de 5 minutos, en el que una niña con voz inocente y con música alegre de fondo cuenta los hechos de la noche en la que desaparecieron los niños. Realmente parece que la película vaya a ser algo bonito, como si te estuviera contando el cuento del flautista de Hamelin. Creo que este oxímoron inicial ya deja claro el tono de la cinta, este baile que pretende que se dé entre lo terrorífico y lo humorístico, aunque sea a costa de que se pisen mutuamente, por falta de coordinación en la coreografía. La fotografía de este arranque también está muy bien, y los movimientos de cámara ligeros le dan mucha armonía a la secuencia.

Bueno, no me quiero alargar mucho más, porque creo que vale la pena que esta crítica sea sin spoilers. Si bien en su conjunto he disfrutado mucho viendo la película, es cierto que tampoco se le puede pedir a esta una profundidad demasiado grande, como la que sí que demostraban las dos que he citado anteriormente, Longlegs y Devuélvemela. En Weapons, por ejemplo, no he visto ningún significado alegórico de los hechos de la película, ni un uso semántico de las formas. El que los niños corran con los brazos abiertos a lo Naruto, sí que hace referencia al triángulo, con las connotaciones que a este se le quiera dar, pero es algo puntual y sin más referencias. También, al principio, he visto algunos planos en los que la cámara adoptaba un Punto de Vista más bajo, a la altura que tendría un niño, aunque no sé si esto se ha hecho con alguna intención o para que se viera bien la Coca-Cola que llevaba un señor en la mano. Y el título de Weapons (“armas”), me parece que las referencias están un poco cogidas con pinzas, pero bueno, eso mejor que saquéis vosotros vuestras propias conclusiones, así nos os desvelo nada. Así que ya sabéis, si os gusta el terror, esta es una película que no podéis dejar pasar.


Daniel
27/09/2025