DEVUÉLVEMELA

Entre el sufrimiento y el terror


Crítica Devuélvemela: entre el sufrimiento y el terror

Sin ninguna duda, Devuélvemela, la segunda película de los hermanos Philippou, va a ser de las propuestas más interesantes que nos va a regalar el cine de terror este año. Después de su maravillosa opera prima Talk to me presentada en 2022, que ya demostró que detrás había unos directores que conocían y amaban el género, y que querían darle una nueva vuelta de tuerca aportándole la frescura de las nuevas generaciones, ahora los australianos han sabido construir una película todavía más sólida y madura, y también mucho más fuerte, con algunas escenas realmente brutales en lo que al terror se refiere. Pero aunque la película está bastante bien, hay algunos aspectos que me han impedido disfrutarla plenamente, y sobre los que creo que vale la pena reflexionar para formar criterio.

Pero empecemos por los aspectos positivos, que son muchos. La película nos habla del duelo y de la pérdida a través de la historia de dos hermanos, Andy de 17 años y Piper, la hermana pequeña, que es prácticamente ciega, que tras quedar huérfanos son acogidos por una señora bastante inquietante (excelente actuación de Sally Hawkins) en una casa un tanto perdida, y donde también vive un niño, Oliver (tremendo Jonah Wren Phillips) que da un mal rollo impresionante y cada vez que aparece en pantalla te pone en tensión. El personaje de Oliver es un acierto tremendo, como consiguen transformar a un niño en algo tan inquietante y perturbador, pero a la vez sin abusar de él, mostrándolo solo cuando hace falta y sin la necesidad de que todo el terror de la cinta orbite en torno a este personaje.

Otro aspecto que me fascina de los hermanos Philippou es el uso que hacen del lenguaje cinematográfico. Tienen detalles propios de directores experimentados. Por ejemplo, el uso de planos cenitales en momentos claves de la película (al principio o al final, o cuando Oliver sale de casa…). También el asociar distintos gestos cinematográficos a personajes concretos: el inquietante zoom para Oliver, o el desenfoque para recordarnos la ceguera de Piper. Me ha parecido preciosa la escena en la que Piper va siguiendo las paredes de la casa y la cámara le sigue a la altura de su mano, enfocando solo la mano y los trozos de pared que va tocando. Estos detalles son de genio, son el ejemplo perfecto de cómo una cámara puede transmitir a la perfección lo que está sintiendo y viviendo un personaje. Los planos angulados en Devuélvemela funcionan muy bien, especialmente por contraste, ya que los hermanos Philippou usan mucho la simetría (creando algunos planos muy bellos, por cierto), y es por eso que cuando se rompe voluntariamente, y además se inclina la cámara, esto desestabiliza mucho más. También me ha encantado el momento en el que la señora le va haciendo los círculos en la frente a Oliver y cómo el plano iba rotando al compás. Quizás la única pega que le he encontrado en la escala de planos es el exceso de los planos cerrados (especialmente el Primerísimo Primer Plano), ya que, aunque crean mucha tensión, en exceso pierden un poco su efecto. Aunque este defecto está presente en la mayoría de películas de terror contemporáneas (no les iría mal a algunos una repasada de El resplandor de Kubrick).

Pero las imágenes de Devuélvemela no solo cobran fuerza por el uso del lenguaje visual, sino también por la riqueza simbólica que tienen. Ya desde el principio se nos muestra que el círculo va a ser la forma vehicular de la película. Ese elemento donde el principio y el fin se encuentran, que tan bien representa lo cíclico, la vida y la muerte… También hay algunas composiciones triangulares muy buenas, siendo especialmente sublime e inquietante el plano en triángulo invertido en el reflejo de la piscina. Otro aspecto muy interesante son las rimas que se dan entre diferentes momentos de la película. Por mencionar dos, el plano de la señora en la bañera es casi calcado al que veremos al final de Andy; y la presencia del gato es una rima consonante con el disfraz de gato de Cathy (y también explica por qué castigan al gato cuando entra en la piscina). El juego de umbrales también es interesante dentro de la trama: el círculo, la piscina, las habitaciones, fuera y dentro, el móvil… La película está plagada de umbrales, sitios donde se puede entrar y donde no. Y por supuesto que el agua es el umbral definitivo hacia la muerte: la ducha, la lluvia, la piscina…

Pero bueno, ya he mencionado al principio que no todo en la película es perfecto, así que vayamos al meollo del asunto, que aquí es donde podemos sacar los aspectos más interesantes. Sinceramente, creo que lo más importante y difícil en una película de terror es saber conjugar bien el drama y el terror, saber cuál es el sujeto y cuál el predicado. Aquí encontramos dos tendencias buenas, ambas igualmente válidas. Por un lado, están las películas en las que el drama es la fuente del terror, como por ejemplo, Hereditary. Para que se entienda, en este caso, el drama es el sujeto de la oración. Está allí presente, es lo que desarrolla la trama y los personajes, a partir de sus emociones, conflictos, traumas… El drama establece el contexto, la base en la que los personajes son definidos por sus luchas internas. Pero lo que completa la acción es el terror, el predicado, agregando una nueva dimensión que no surge por sí misma, sino que es la consecuencia y/o la manifestación de los conflictos y emociones del sujeto. Por otro lado, tenemos aquellas películas en las que el terror es la fuente del drama, como por ejemplo, Longlegs. En este caso, el terror es el sujeto, el motor que inicia todo. El drama, el predicado, se desarrolla a partir del terror que los personajes experimentan, cómo este cambia sus vidas, sus relaciones con los demás y emociones… El horror es el que genera el conflicto interno de los personajes, y el drama la reacción emocional a esta amenaza. Así que, como podéis ver, el drama siempre está presente y tiene un peso considerable en una buena película de terror, porque si no caeríamos en la típica película de sustos que no tiene ninguna profundidad argumental ni emocional. Pero también tiene que haber un balance equilibrado entre ambos.

El problema principal de Devuélvemela es que el drama tiene un peso excesivo en la película, porque llega por partida doble. Tenemos a unos personajes que ya están sufriendo por sus circunstancias de la vida, y a todo esto se le añade la llegada del horror que los vuelve a machacar todavía más, haciendo que su vida sea aún más dolorosa y dramática. Y tanto sufrimiento en los personajes, hace sufrir también al espectador. No llega al nivel de Mártires, pero el vacío nihilista que te deja es realmente importante, muy parecido al de Ghostland. Y es que encima los golpes de terror son brutales (de hecho, para mi gusto, se pasa de la raya en lo físico y lo gore). Tiene momentos bestiales a la altura de Cuando acecha la maldad, donde el que aparta la vista no es la cámara, sino el espectador, por lo difícil de aguantar que es el horror mostrado de forma ontológica en plano fijo.

Es cierto que el método de usar el drama para asentar las bases para que luego el terror golpee más fuerte es muy efectivo, pero hay formas de hacérselo un poco más llevadero al espectador. Por ejemplo, el uso del fantástico o del humor suelen hacer que los golpes fuertes sean más soportables. Sin embargo, aquí el acercamiento a terror es tremendamente serio y realista, y encima, lo “sobrenatural” está muy controlado y acotado. Pero bueno, a los que os gusten este tipo de películas lo disfrutaréis sobremanera. Yo me suelo sentir más cómodo cuando el dolor está un poco más aplanado. Porque, de hecho, la película ya constaba desde el principio con elementos de terror más que suficientes, y antes de ponerse fuerte de verdad ya consigue escenas de terror realmente buenas.

Para cerrar, acabemos con dos comentarios positivos, así nos queda un buen sabor de boca. Me ha parecido muy acertado el no sobreexplicar las cosas. Es más, incluso ir dejando detalles sin resaltarlos, para que el que los quiera pensar los piense, pero sin la necesidad de explicar con el diálogo todos los cabos que a primer visionado puede parecer que el guion deja sueltos. Ya por último, me ha parecido perfecto el final, esa palabra que llega con tanta fuerza, tanto por su sentido, como por el significado que tiene dentro del relato.

En definitiva, Devuélvemela es una película que, a pesar de sus momentos de sobrecarga y su intensidad en lo gore, logra destacarse por su gran riqueza visual, simbólica y narrativa. Los hermanos Philippou continúan demostrando que son una de las voces más interesantes del cine de terror actual, tomándose demasiado en serio el drama hasta el punto de que puede resultar abrumadora para algunos, pero lo cierto es que la película ofrece una experiencia única que, tanto si disfrutas o no con el terror más fuerte, no te dejará indiferente.


Daniel
23/09/2025