TERRENCE MALICK

Buscar la Verdad a través de la Belleza


ANÁLISIS TERRENCE MALICK

Buscar la Verdad a través de la Belleza

Desde hace años que tengo en mente realizar un análisis de El árbol de la vida, película que en los días laborales pienso que es la mejor que se ha estrenado en el siglo XXI y en los días festivos estoy casi convencido de que puede ser la mejor de la historia del cine. Sin embargo, antes de volcarse de lleno en una obra, siempre va bien analizar de forma más general el estilo y la filmografía del artista que hay detrás, Terrence Malick, que ciertamente es de los directores con más personalidad, riqueza interior y sensibilidad a la belleza del cine contemporáneo. Así que empecemos a preparar el terreno adentrándonos en la mirada de este sublime director.

De filósofo a artista

Malick

Imagen 1: una de las pocas y más icónicas fotos de Terrence Malick

Terrence Malick es de los pocos directores importantes, sino el único, que no concede entrevistas ni permite que se le fotografíe. Por eso, la mayor parte del conocimiento que podamos obtener de él, lo tenemos que inferir de su obra. De su vida anterior al mundo del cine, lo único que se sabe es lo que se encuentra en documentos públicos. Nació en Ottawa (Illinois) en el año 1943. Estudió filosofía en las universidades de Harvard y Oxford, siendo lo más significativo una tesis que empezó sobre Heidegger que nunca llegó a publicar. Después de esto impartió clases de filosofía en el MIT a la vez que trabajaba como periodista independiente. En el año 1969 dirigió su primer cortometraje, Lanton Mills. Sin embargo, después de este trabajó un tiempo como guionista hasta que en 1973 estrenó su primera película: Badlands.

Antes de sumergirnos en su etapa como cineasta, creo que es necesario matizar una cuestión. He leído varios análisis, y también críticas de sus obras, que insisten en hacer una lectura forzada de la filosofía de Heidegger en su cine. Y si bien puede ser que iluminen alguna idea interesante, creo que este condicionamiento es un error de partida. Es cierto que Malick es un filósofo, pero no en el sentido en el que estamos acostumbrados a utilizar esta palabra. Hay filosofía en el cine de Malick, pero no es una filosofía conceptual. Más bien, es una búsqueda genuinamente filosófica, una búsqueda de sentido, de respuestas. El cine, como arte, es capaz de responder a ciertas preguntas de un modo que la filosofía conceptual a veces no puede. Por eso, leer a Heidegger a través de las películas de Malick es forzar respuestas a las preguntas que está planteando la película. Porque Malick no declara nada, solo busca, solo pregunta.

Bien, hecho este inciso, ya podemos adentrarnos en su cine. Creo que la forma más didáctica es empezar por los aspectos generales de su obra antes que por los detalles de sus películas, que los dejaré para el final. Si el lector lo desea, puede ir al final de este análisis para ver los comentarios de cada una de sus obras en particular. Sin embargo, me parece que para entender bien la evolución del cine de Malick, hay ciertos puntos generales, sobre los temas y estilo, que ayudan a comprenderlo mejor. Y aunque están todos muy conectados, he intentado estructurarlos en distintos apartados.

Las preguntas trascendentes

En cada una de las películas de Malick podemos encontrar siempre algunos de los siguientes temas (y en sus mejores obras, todos ellos): el misterio del amor humano y del dolor, la existencia de la violencia, el sentido del bien y del mal, la espiritualidad y la trascendencia… De hecho, es recurrente en su filmografía que las relaciones de amor acaben mal, generalmente a causa de la violencia ejercida por el hombre. La violencia fría y sinsentido es una de las obsesiones de Malick, que algunos estudios achacan al hecho de que un hermano suyo se suicidara a los 19 años, cuando Malick todavía era joven. De hecho, un guiño directo a este trágico suceso se encuentra en El árbol de la vida, donde uno de los hijos muere a los 19 años de edad.

El árbol de la vida

Imagen 2: el cine de Malick está repleto de imágenes que evocan a la trascendencia (2011, El árbol de la vida)

Sin embargo, no suele presentar estos temas con una narrativa convencional. A medida que avanza su filmografía, sus películas cada vez son menos narrativas y más poéticas. La narrativa y forma de filmar de Malick se alejan del teatro y la novela, y puede que esté más hermanada con la música y la pintura que con las dos anteriores. Aunque creo que el arte más cercano a su cine es la poesía. De hecho, la crítica más habitual que se hace a sus obras es que no cuentan nada. Pero, ¿se podría decir que un poema no explica nada porque no cuenta una historia? Pues lo mismo pasa con las películas de Malick. Quitando sus dos primeras (Badlands y Days of Heaven), aunque estas también apuntaban a eso, en las siguientes poca narrativa lineal, conflictos argumentales o historias claramente definidas podemos encontrar. Y llevado al extremo, en su etapa más libérrima (To the wonder, Knight of Cups y Song to song), las escenas de sus películas son fácilmente intercambiables unas por otras, tanto de forma intrafílmica (dentro de la misma película) como interfílmica (entre distintas películas). Pero esto no significa que no digan nada. Quizás captan la esencia de la realidad mucho mejor que cuando se trata de imágenes relacionadas y acontecimientos con orden lógico. Quizás cuando dejamos de pensar en el guion y en la historia es cuando de verdad empezamos a ver. Quizás Malick habla mucho más con una sola imagen que cientos de filósofos con miles de palabras…

La búsqueda como esencia de la obra

Ya he comentado que la filosofía, es decir, el amor por la verdad, en las películas de Malick se traduce principalmente en una búsqueda de sentido. Pero todavía podemos dar un paso más: la búsqueda de la verdad es la esencia de la obra de Malick. En sus películas parece interesado no solo en poner en escena algo que existe en su cabeza, sino en empezar con preguntas y disponerse a buscar una respuesta a través de la producción de estas películas. Es casi un ejercicio que realiza para él, pero que en su generosidad creativa comparte con nosotros para hacernos partícipes también de esa búsqueda que lleva, que no viene a ser otra cosa que trata de dar respuesta a los interrogantes más profundos del ser humano.

Malick rodando

Imagen 3: Terrence Malick rodando

A partir del momento en el que Malick alcanza propiamente su estilo (más o menos entre La delgada línea roja y El nuevo mundo), todos los elementos de sus películas participan de este proceso de búsqueda: la cámara busca porque él está buscando, los personajes buscan porque los actores están buscando... Cuando suprimes el guion de una película, no hay guía, todo el equipo tiene que participar en esa búsqueda. Algunas de sus películas, más que de una planificación minuciosa, parece que surjan de la improvisación y de las reacciones: los actores reaccionan al mundo y entre ellos, el director reacciona a los actores y al mundo, y el editor reacciona a los ritmos construidos por el mundo, los actores y el director... El director pone las cosas en movimiento y busca la belleza que hay en ellas. Más que una narrativa, Malick quiere conseguir momentos, momentos de verdad. La cámara de Malick es unos ojos que buscan la verdad a través de la belleza. Porque si hay un elemento común e indiscutible en todas sus películas es la profunda y cautivante belleza que hay en todos y cada uno de sus planos. De hecho, muchas de las decisiones de estilo, o incluso estéticas, que Malick toma, priorizan la belleza visual a costa de los personajes y de la historia. A esto volveremos más adelante.

El mundo interior y exterior

Aparte de la búsqueda de la verdad y la preocupación por la belleza, hay dos mundos que son de vital importancia en las películas de Malick: el mundo interior de los personajes, y el mundo exterior que les rodea, especialmente la naturaleza. Y también es de vital importancia la relación entre ambos, especialmente cómo el segundo incide en el primero. Sin embargo, su forma de presentar estos dos paisajes es un tanto particular. Sus películas no pretenden enfatizar las localizaciones, más bien pretenden existir dentro de un entorno más amplio. A Malick no le interesa solo contar la historia de unos personajes, sino también situarlos en un contexto mucho más extenso, que también va más allá del contexto propio de la narración. Y seguramente sea esta pretensión lo que le lleva a utilizar lentes gran angular con mucha profundidad de campo, especialmente en sus últimas películas. Con estas lentes, aunque el personaje se acerque mucho a la cámara, se ve igualmente el contexto que le rodea, casi inseparable del entorno natural que hay a su alrededor. Prácticamente nunca se muestra a un personaje aislado. Siempre coexiste con su entorno, y, por mucho que esté encerrado en una celda, siempre hay alguna ventana que permite la entrada de la luz, de lo exterior (cf. Vida oculta). De hecho, el uso de la profundidad de campo, como decía Bazin, le da al espectador la libertad de poder fijarse en lo que quiera, ya que toda la imagen está nítida, y, por lo tanto, participar activamente con la mirada en esta búsqueda que está realizando el director.

No sé si estaréis habituados a los términos gran angular y profundidad de campo, así que pongamos un par de ejemplos para entender su significado. Empecemos con un Primer Plano, el encuadre del rostro, que, generalmente, corta al personaje por los hombros para que nos centremos solo en sus expresiones faciales. Con un Primer Plano sin gran angular (como el formato 1.19:1 del siguiente ejemplo), la cabeza del personaje ocupa prácticamente todo el fotograma:

Primer Plano El faro

Imagen 4: Primer Plano de El faro (2019, Robert Eggers)

Pero si usamos una lente gran angular, pero no tenemos profundidad de campo, la cercanía al personaje hace que veamos todo el fondo desenfocado (lo cual suele ir bien para enfatizar el rostro del personaje y evitar que aparezcan elementos que distraigan):

Primer Plano Pulp Fiction

Imagen 5: Primer Plano de Pulp Fiction (1994, Quentin Tarantino)

Sin embargo, cuando se utiliza el gran angular con profundidad de campo, todo en la imagen está enfocado, tanto lo que tenemos delante, el rostro, como lo que aparece detrás, el contexto:

Primer Plano Vida oculta

Imagen 6: Primer Plano de Vida oculta (2019, Terrence Malick)

Si llevamos esto más al extremo y acercamos todavía más la cámara al personaje, el efecto es aún más evidente, como sucede con los Primerísimos Primeros Planos, que no viene a ser otra cosa que un plano detalle del rostro, cerrar todavía más el encuadre que un Primer Plano, cortando parte de arriba y de debajo de la cabeza:

Primerísimo Primer Plano El silencio de los corderos

Imagen 7: Primerísimo Primer Plano de El silencio de los corderos (1991, Jonathan Demme)

Primerísimo Primer Plano Vida oculta

Imagen 8: Primerísimo Primer Plano de Vida oculta (2019, Terrence Malick)

Si repasamos la filmografía de Malick fijándonos en el paisaje exterior, es fácilmente perceptible que ya desde su primera película, Badlands, vemos en el montaje insertos de planos de elementos naturales, algunos que incluso no tienen por qué estar en la misma localización que los personajes. Por elementos naturales se entienden tanto paisajes como ríos, árboles, animales… Este hecho, que se va acentuando a medida que Malick empieza a encontrar un estilo propio, no solo responde a un sentido poético, o a generar el famoso efecto Kuleshov en los personajes, sino que también aporta cierta amplitud y trascendencia a lo que estamos viendo. También resaltan los ritmos distintos que existen entre la naturaleza y la humanidad, ya que la primera sigue su ritmo y crecimiento, con una belleza desarmante, a pesar de la existencia de la crueldad y la maldad en algunas sociedades humanas.

Pasemos ahora al mundo interior. Resulta significativo que sus películas se centren más en el paisaje interior de los personajes que en los hechos que suceden. Se ocupan más de lo que los personajes piensan y sienten que cualquier detalle específico de la trama. Malick quiere abrirnos este mundo interior. Por eso es tan importante para él la voz en off (que en este caso no funciona como narrador, sino como una exteriorización de los pensamientos y oraciones de los propios personajes), omnipresente en todas sus películas. De hecho, la voz en off no pretende desarrollar acciones o hacer avanzar la trama, sino observar, acompañar a los personajes, profundizar en sus pensamientos y sentimientos. Esta gran atención en los personajes genera que el espectador muchas veces no sepa más de lo que ellos saben y piensan. Diría que el único momento en toda su filmografía en el que obtenemos una perspectiva más general es en una secuencia de Badlands, la que está en blanco y negro, en la que Holly imagina cuál fue la visión del mundo sobre lo que sucedió. Aunque el mismo hecho de que sea en blanco y negro ya nos puede indicar que es algo que Holly está pensando a posteriori, aunque lo veamos a media película.

Verso l'alto

Sigamos explorando la identidad visual de Malick. Un movimiento de cámara típico en sus películas es acercar la cámara, o seguir, a un personaje, pero de repente centrarse en otro objeto que no estaba en el plano, o ir hacia las manos, o hacia el cielo. Esto ciertamente evoca algo profundo, incluye algo más grande, un tipo de poesía visual que simboliza las cosas que están más allá del plano y la historia. De hecho, Malick parece tener un especial interés en todo aquello que apunta hacia el cielo: los árboles, las montañas, los rascacielos, los campanarios, el humo de una hoguera o las nubes que suben. Todo parece que apunta hacia arriba.


Vídeo 1: Ejemplos de escenas de películas de Malick que apuntan hacia el cielo

En nuestras vidas, en el presente, a menudo aún no sabemos qué detalles son relevantes para nuestra historia. Solo en retrospectiva podemos excluir todo lo que es ajeno a la historia que queremos contar. Algo similar suele pasar en las películas de Malick. En efecto, hay momentos e imágenes que vamos viendo que únicamente cuando termina la película podemos empezar a conectar y encontrar sentido en ellas. Malick suele tratar la trama de forma muy libre, y solo existe en sus películas principalmente como un accesorio del viaje del personaje. Por eso, quizás estas excursiones fuera del plano aportan más a esta búsqueda que el guion de la película. También, como decía Stanley Cavell (de hecho hay un libro muy interesante que trata de conectar su filosofía con la de Malick), “uno jamás puede encontrar su propia identidad en solitario. Uno la encuentra en esa relación con los otros, en tanto que se relaciona”. Por eso, la relación de los personajes entre ellos y con los elementos que están tanto dentro como fuera del plano es tan o más importante que sus propias acciones. Y que Malick apunte a otros elementos dentro de una misma escena, sin necesidad de corte o plano-contraplano, aporta al momento algo especial, ya que podemos ver, sin romper la continuidad espacio-temporal, una acción, la reacción de los personajes a ella, y las consecuencias que quedan en ellos.


Vídeo 2: Ejemplos de escenas de películas de Malick que siguen elementos fuera del plano

Un estilo único

A partir de El nuevo mundo, basta con ver 10 segundos de cualquiera de sus películas para identificar al momento que es de Terrence Malick. Pero, ¿qué es lo que le da esta identidad y personalidad? ¿En qué consiste el llamado “estilo Malick”? Ya desde Badlands vemos el interés de Malick en mezclar el montaje con música y voz en off. Y a base de regar esta semilla, este tipo de montaje fue creciendo hasta alcanzar su forma definitiva. ¿Qué elementos son imprescindibles en una escena malickiana? Algunos de ellos ya los hemos comentado anteriormente, y algunos los desarrollaré en los puntos posteriores, pero se podrían resumir en 5 aspectos:

  1. El uso de luz natural. Especialmente rodar durante la hora mágica (la puesta de sol).
  2. El uso de lentes con gran angular y mucha profundidad de campo.
  3. La cámara con libertad de movimiento. La cámara parece tener vida propia y sus propios intereses, y su movimiento es una parte constitutiva de las escenas. Los movimientos no tienen generalmente una motivación clara, y son muy subjetivos. Tampoco están motivados por el movimiento de los personajes en el plano (lo que suele ser lo habitual en el cine), ni están marcando una emoción específica en los personajes. Una actriz que trabajó con Malick explicaba que la cámara era parte de la escena, que tú danzabas con ella constantemente y actuabas con ella personalmente. Es un personaje más, el personaje Malick le podríamos llamar, un espectador activo que está buscando dentro de la escena, y que, si aparece algún otro elemento, por mucho que se escape de la narrativa, la cámara es libre para seguirlo con la mirada.
  4. El montaje poético. El montaje en las obras de Malick es algo que realmente llama la atención, no solo cómo utiliza los planos tan particulares que graba, sino también en qué parte de la película los introduce. Insertos de elementos naturales, una cámara que se sale de la historia que se está contando,… todo esto puede suceder dentro de cualquier escena en una película de Malick. El montaje malickiano tiene una tendencia a empujar la escena fuera de la continuidad lineal, de la narrativa de lo que está sucediendo inmediatamente alrededor de los personajes.
  5. En sus frecuentes escenas sin diálogos, el uso de una voz en off que exterioriza los pensamientos y sentimientos de los personajes, acompañados por una banda sonora profunda y sublime, que hunde sus raíces en la música clásica y espiritual.


Vídeo 3: Secuencia inicial de El árbol de la vida

Libertad y uniformidad

Pero, ¿por qué Malick hace todo esto? ¿Es una decisión solipsista para resaltar su personalidad? ¿O tiene un sentido estético? Ciertamente, hay una pretensión de priorizar la belleza visual a costa de todo lo demás, pero creo que la clave de su estilo reside en lo que he comentado que es la esencia de su obra: la búsqueda. Para poder llevar a su máxima expresión esta búsqueda, Malick tenía que adaptar su estilo para tener plena libertad de movimiento, tanto de los personajes como de la cámara. De aquí seguramente viene el uso de luz natural, para no tener a los encargados de los focos y paneles reflectores corriendo detrás de la cámara y de los personajes (aunque también se podría hablar de la belleza y significado de la iluminación natural, lo cual tiene pleno sentido ontológico en su obra el hecho de construir a base de elementos naturales). Malick quiere conseguir momentos de Verdad, pero sin forzarlos, pretende que surjan. De ahí que su estilo haya evolucionado para dar libertad a los actores para que habiten con naturalidad y realismo la escena, mientras todos se disponen a buscar. Y esta libertad también les permite proseguir las escenas sin la necesidad de cortes, y si, por ejemplo, un personaje se va a otra habitación o pasa un pájaro por encima, la cámara puede seguirlo y luego volver a donde estaba sin la necesidad de recurrir al montaje (Bazin estaría llorando de emoción). De hecho, lo que empezó con pequeñas escenas de improvisación en La delgada línea roja, terminó con películas enteras improvisadas como Knight of cups. En sus últimas películas, Malick a veces utilizaba un método que consiste en que los personajes improvisen varias veces una escena, y, de repente, sin previo aviso, Malick introducía un personaje o elemento adicional, para alterar la escena y forzar a los actores a reaccionar y generar nuevos tipos de improvisación.

Aparte de la libertad, otra explicación coherente es que grabar siempre en unas condiciones similares ayuda a dar cierta uniformidad y continuidad visual a las escenas, porque ciertamente hay escenas contiguas en las películas de Malick que han sido grabadas con una separación de semanas, o incluso meses. En una entrevista, uno de sus directores de fotografía mencionaba que eligieron usar el sol de fondo no porque fuera bello, sino porque ayudaba a la uniformidad de la luz, al ser una luz suave, y así dotar a las diferentes tomas de continuidad, porque el cielo es siempre similar de esta manera.

El montaje poético

Ya por último, examinemos un poco más en el sentido que tiene el montaje para Malick. A través de las imágenes y momentos grabados, combinados con esa no-continuidad en la edición, Malick está intentando poner en la pantalla sentimientos, emociones e ideas que son difíciles de expresar a través de una estructura narrativa tradicional, o mediante el uso de diálogos. Por eso tiene que recurrir a la edición sin continuidad. Como decía Eisenstein, quitando la obvia conexión espacial y temporal entre un plano y el siguiente, el cineasta puede forzar a la audiencia a entender la conexión ellos mismos. Son estas conexiones y asociaciones entre dos imágenes aparentemente no relacionadas las que crean el potencial para explorar significados simbólicos, filosóficos o emocionales más profundos. Por eso, muchas veces el estilo de Malick se describe como poético, porque, antes de usar una narrativa convencional centrada en el argumento, los personajes, la exposición y el diálogo (como sucede en una novela), Malick usa el imaginario, un tipo de ritmo visual y temático que evoca un sentimiento o una esencia como un poema lo haría. A mucha gente no le gusta este estilo, quizás porque, igual que pasa cuando lees un poema, te fuerza a participar de forma activa e imaginativa de un modo que para algunos puede ser más de lo que están dispuestos a implicarse en el visionado de una película, o incluso complejo, si no se va con la apertura y disposición correcta para dejar que las imágenes y emociones nos hablen. Pero ciertamente esta combinación de imágenes y momentos mediante el montaje es lo que lleva la experiencia de ver una película de Malick a un territorio totalmente nuevo, y lo que hace que su cine conecte de una forma tan particular y profunda cuando un espectador sintoniza con sus mismos interrogantes.




Imagen 9: El sentido poético y la belleza de las imágenes está por encima de la narrativa y la verosimilitud en el cine de Malick, como en esto ejemplos de El árbol de la vida

Un trayecto hacia la verdad

Bueno, ahora que ya hemos visto en profundidad los aspectos fundamentales del estilo de Terrence Malick, es hora de hacer un repaso por su filmografía para ver cómo se fue forjando este artista y los matices más interesantes de sus películas.

Badlands (1973)

Malick narra la historia de un joven asesino de 25 años a través de los ojos inocentes y enamorados de una adolescente de 15. Detrás de una mirada que no juzga y jugando con un género que entremezcla una road movie de evasión con un romance, Malick esconde una profunda meditación acerca de la banalidad del mal, la violencia que engendra violencia, la pérdida de la inocencia, la búsqueda de sentido en la juventud, o la deconstrucción de un sueño americano donde la fama se alcanza antes a través de la violencia que de hacer el bien. Con esta película no solo siembra las bases temáticas que seguirá regando en obras posteriores (especialmente el amor humano y el sentido de la violencia), sino que también empieza a florecer un estilo único basado en la belleza lírica y visual, y un foco puesto plenamente en el interior de los personajes, potenciado con el uso de la voz en off, la música y un montaje peinado con planos de la naturaleza.

Badlands poster

Days of Heaven (1978)

Película muy similar en estilo a Badlands, con imágenes todavía más bellas, que se adentra en la historia de un joven muchacho y su novia, a través de la voz en off de la hermana pequeña de este que les acompaña, que tras huir de su ciudad se disponen a trabajar cosechando cultivos para un terrateniente rico. Está rodada casi en su totalidad durante la hora mágica, y acompañada con una excelente banda sonora de Morricone. La secuencia de los saltamontes y el fuego es de las mejores de su filmografía. Igual que en su película anterior, Malick también hace una exploración del misterio del amor y de la violencia. La fuerza de la narración se basa completamente en sus imágenes, bañadas delicadamente en tonos amarillos, anaranjados y rojizos. Sin embargo, Malick llega a su tope con este estilo inicial que, si bien es innovador, no goza de la suficiente libertad para llevar su búsqueda a un nivel superior.

Badlands poster

Salta a la vista que Malick, tras Days of Heaven, pasara 20 años sin volver a dirigir una película. No se conoce a ciencia cierta el motivo, ya que Malick nunca ha dado explicaciones al respecto, pero lo que sí que es cierto es que, tras estos 20 años de parón, vuelve con un estilo renovado, nuevas formas estéticas, y una nueva identidad que le permite dar un salto cualitativo en su cine. Este cambio no significa que sus películas anteriores sean malas, porque son prácticamente perfectas dentro de sus posibilidades, pero con este nuevo estilo, Malick abre las fronteras del cine (y de la búsqueda de sentido) hacia nuevos horizontes nunca antes explorados. Y esta es una de las características de un verdadero artista, que, cuando llega al final de un camino, cuando corona una cima, no se queda ahí quieto, sino que busca cumbres nuevas, todavía no exploradas, para seguir haciendo crecer su arte y el cine.

La delgada línea roja (1998)

Malick alcanza plena madurez con esta obra tras 20 años sin dirigir, adentrándose en los pensamientos de unos soldados estadounidenses que participaron en la batalla de Guadalcanal durante la Segunda Guerra Mundial. Las actuaciones son magníficas, ya que consta de un desaprovechado reparto que es un repóker de ases (todo Hollywood quería trabajar con él). Para muchos es su mejor película (porque El árbol de la vida generó demasiada división para que haya consenso), y quizás la más accesible y la que más gusta al público en general (a pesar de que se aleja totalmente del cine bélico convencional). Toda la película es un ensayo reflexivo, una meditación, una búsqueda del origen y el sentido del bien y el mal, del amor y la crueldad. Es una película casi panteísta, por la presencia trascendente que se respira en cada plano, especialmente en la naturaleza.

Badlands poster

El nuevo mundo (2005)

Bellísima película que sigue la misma línea trazada con su película anterior, con un estilo ahora sí ya plenamente malickiano y reconocible en cada plano, que llegaría a su culmen con El árbol de la vida. Profunda exploración acerca de la naturaleza humana, a través de la historia del desembarco de los ingleses en América y la fundación de Jamestown (Virginia), poniendo en contraste el mundo natural y artificial, el amor y la violencia. Excelente reescritura de la historia de John Smith y Pocahontas, donde el foco no está puesto en los hechos sino en los pensamientos y sentimientos de los personajes.

Badlands poster

El árbol de la vida (2011)

Obra culmen de Malick, en la que consigue llevar a su plenitud (que no a su extremo) tanto su estilo cinematográfico como su búsqueda filosófica. A través de una familia explora nada más y nada menos que el misterio mismo de la vida, y, por lo tanto, también el de la muerte. Bebiendo de la búsqueda de sentido del Libro de Job, Malick pone en imágenes desde el diminuto pie de un recién nacido hasta la gigantesca creación del universo, la luz y las sombras, el amor y el dolor. Con imágenes repletas de poesía, belleza y alegorías, puede ser la búsqueda más sincera y sublime de la verdad que se haya realizado en el cine en lo que llevamos de siglo XXI.

Badlands poster

Detengámonos aquí otra vez para mencionar un par de detalles importantes. Si nos fijamos en las fechas de las películas, podemos ver que hasta ahora Malick había dejado espacios de al menos cinco años entre película y película. Sin embargo, esto no será así en las cuatro siguientes. Esto no implica que se hayan producido con prisas, pero sí que es cierto que al acortar el espacio, puede que se haya reducido también el proceso de reflexión y concretización sobre la nueva obra que se está buscando. Y, al menos a mí, me da la sensación de que en las tres siguientes falta algún elemento que las encauce.

To the wonder (2012)

Después de coronar su obra con El árbol de la vida, Malick cometió el error de querer llevar su estilo hasta el último extremo en vez de buscar nuevas formas estéticas o explorar otros caminos, como ya había hecho tras Days of Heaven. Estrenada tan solo un año después de su anterior película, To the wonder nos muestra escenas de la vida de una pareja, y se pierde en una búsqueda a la que un mínimo de guion o una idea más concreta como punto de partida podría haber encauzado hacia una obra más sólida. Hay belleza, sí, pero no siempre parece que la película esté latiendo con el corazón de la búsqueda de la verdad. El condensar las cosas también hubiese dado más fuerza al montaje poético, ya que la reiteración sobre escenas muy similares disuelve su efecto, y también le falta capacidad para expandir los temas o ampliar horizontes. El que la belleza sensorial y la sensualidad en alguna escena de pie al erotismo tampoco tengo muy claro que favorezca al cine de Malick.

Badlands poster

Knight of cups (2015) y Song to song (2017)

Siguiendo la misma línea de To the wonder, completan la trilogía de películas pseudo-fallidas de Malick, que consisten en una exploración del amor humano con toda su ambigüedad, también con sus fracasos y el dolor que conlleva. Cada escena de estas tres películas se podría intercambiar perfectamente, ya que representan el estilo de Malick llevado al extremo (y en algunos momentos puede que al absurdo), donde ante la ausencia de guion, tanto actores, como el director y todo su equipo tenían que buscar en esa improvisación una película que no existía. Por supuesto que Malick mantiene esa belleza visual que está presente en toda su filmografía, pero me parece que con tanta libertad esa búsqueda anda un tanto perdida.

Badlands poster
Badlands poster

Último comentario antes de cerrar este camino. Si bien Vida oculta se produjo tan solo en dos años, ya nos muestra un cambio respecto a sus tres películas anteriores. Y creo que se debe a que al tener como punto de partida una historia real, esto le daba un mínimo guion a la narrativa, y enfoca la búsqueda hacia unos hechos concretos, por mucho que luego Malick se dedique a explorar los lindares de la historia y adentrarse más en los personajes que en los hechos. Pero a esto es a lo que me refería cuando decía que en sus tres películas anteriores faltaba algo que diera cauce al río, porque si las aguas se expanden libremente en todas direcciones, pierden su fuerza.

Vida oculta (2019)

Obra de gran belleza y profundidad que narra la historia real del beato Franz Jägerstätter, objetor de conciencia durante el nazismo. Malick combina una poética visual con reflexiones morales y religiosas sobre la fidelidad a la verdad, el amor y la libertad interior. Con un lenguaje visual 100% Malickiano, logra que lo íntimo y lo trascendente se entrelacen con belleza. Sin la necesidad de ser su mejor película, el conjunto emociona y conmueve, siendo ese cine que eleva, interroga y transforma, con un sublime mensaje que muestra como la fe y la familia son los pilares que nos sostienen ante cualquier dificultad y las raíces de donde nacen las decisiones más heroicas.
Tenéis la crítica que escribí sobre Vida oculta en el siguiente enlace.

Badlands poster

The way of wind (¿2026?)

Se rumoreaba que su próxima película se iba a estrenar en el festival de Cannes de 2025, aunque como no ha sido así, quizás tendremos que esperarla para el de 2026. Y la verdad es que tengo grandes expectativas en ella, porque creo que esta puede ser una película clave en su filmografía principalmente por dos motivos. Primero, porque hemos visto como el estilo de Malick ha ido evolucionando a través de sus películas, y si bien 3 de sus últimas 4 no son del todo acertadas, con Vida oculta ya se veían indicios de una vuelta al estilo que mejores obras nos ha regalado (La delgada línea roja, El nuevo mundo y El árbol de la vida). Además, esta vez sí que han pasado más de 6 años desde su película anterior, lo que sugiere una preparación más reflexiva. Y en segundo lugar, todas las películas hechas hasta la fecha por Malick presentan una fe y una trascendencia de carácter bastante veterotestamentarias. Esto hace que su búsqueda no pueda quedar concluida ni satisfecha (si esto es posible en esta vida), ya que hay ciertas lacras de sentido por la falta de una revelación completa. Por lo que insinúan las teorías, The way of wind tratará diversos episodios de la vida de Jesús, lo cual, si se realiza en ellos una búsqueda sincera y abierta, ciertamente pueden llenar ese anhelo que ha servido de motor de toda su filmografía, y culminarla con un bellísimo contraplano que la complete y transfigure. Pero todo esto son suposiciones que podemos hacer mientras esperamos expectantes su próxima película.

Badlands poster

Conclusión

Aunque el cine de Malick daría para llenar libros enteros, creo que es el momento de recoger ideas para poder cerrar este análisis. A lo largo de estas líneas hemos ido viendo como película tras película, Terrence Malick ha ido perfeccionando progresivamente su estilo para acercarse cada vez más a lo que es la esencia de su cine: la búsqueda de la Verdad, especialmente en torno a los interrogantes más trascendentes del ser humano. También hemos visto como todos los aspectos de su estilo van confluyendo en torno a esta búsqueda: la libertad de movimiento e iluminación natural para que surja esa verdad de la espontaneidad, la improvisación e indagación de las reacciones de los actores, la exploración del mundo interior de los personajes mediante la voz en off, su contextualización en un entorno más amplio mediante el uso de lentes gran angular con profundidad de campo, las decisiones estéticas para dar uniformidad visual y revestir de belleza cada escena, la importancia de los elementos que están fuera del plano, especialmente la naturaleza y todo aquello que apunta hacia arriba, a la espiritualidad, y por último, el uso del montaje poético para adentrarse en profundidad en pensamientos y emociones complejas de una forma que las narrativas convencionales no lo permiten. En definitiva, ¡qué suerte la nuestra por haber podido compartir nuestro tiempo con las sublimes obras de arte que nos ha ido regalando Terrence Malick, y salir de ellas transfigurados, con ganas de abrazar el Bien, la Verdad y la Belleza y llenar de trascendencia nuestra vida!


Daniel
27/10/2025





Anexo

Puede ser interesante para el lector saber que antes de empezar a rodar El nuevo mundo, Malick definió con el director de fotografía Emmanuel Lubezki la siguiente serie de reglas de cómo iban a grabar las escenas:

  • Filma con luz natural disponible
  • No subexpongas el negativo
  • Mantén los negros verdaderos
  • Preserva la latitud en la imagen
  • Busca la máxima resolución y grano fino
  • Busca profundidad con enfoque profundo y diafragma cerrado: “Compón en profundidad”
  • Filma a contraluz para lograr continuidad y profundidad
  • Usa relleno negativo para evitar “sándwiches de luz”
  • Filma con luz lateral solo después del amanecer o antes del anochecer
  • Nunca ilumines desde el frente
  • Evita los destellos de lente
  • Evita el blanco y los colores primarios en el encuadre
  • Filma con lentes de corta distancia focal, duros
  • Sin filtros, excepto polarizador
  • Filma con cámara en mano estable o con Steadicam “en el ojo del huracán”
  • Usa movimientos en el eje Z en lugar de paneos o inclinaciones
  • No uses zoom
  • Haz algunas tomas fijas con trípode “en medio de nuestra prisa”
  • Acepta la excepción al dogma (“Artículo E”)

Reglas traducidas de All Things Shining: An Oral History of Terrence Malick


Agradecimientos

Quiero agradecer a Thomas Flight por los 3 magníficos vídeos sobre Terrence Malick que tiene publicados en su canal de Youtube, que me han servido de gran ayuda e inspiración para empezar este análisis.